Blog para recuperarla o recuperarte en el intento

Viajar solo, una nueva experiencia

abril 10, 2015 Indefinible 4 Comments

El verano pasado decidí emprender una nueva aventura: realizar un viaje solo.

Una decisión de este tipo no suele venir impulsada por un único motivo. Siempre hay un conjunto de circunstancias que te animan a dar ese pequeño paso para explorar más allá de los límites de tu zona de confort.

La primera cirscunstancia y pienso que la más importante fue que, al igual que muchos de vosotros ahora mismo, estaba soltero. Si hubiera tenido pareja es bastante seguro que, en caso de haber hecho un viaje, hubiera ido acompañado de mi chica. De aquí ya se puede sacar la primera reflexión y es que depués de una ruptura se abre siempre ante ti un abanico de nuevas posibilidades.

Cierto es que, si uno no quiere viajar solo, siempre puede viajar con amigos o incluso compañeros de viaje. Uno puede acudir a una agencia de viajes y participar en uno de esos viajes organizados para solteros. En absoluto considero todo esto una mala opción.

Sin embargo, para mí la culminación de un viaje solo significaba un hito importante para mi crecimiento personal. Nunca he cambiado de ciudad ni he realizado, por ejemplo, unos estudios en el extranjero. Por eso era algo que quería realizar de forma íntima y quizás probarme a mí mismo que podía ser realmente independiente, permaneciendo alejado de mi entorno durante unos días. Era un tema que me había ido planteando a lo largo de varios años, pero quizás nunca había reunido el valor para lanzarme a la piscina.

De este modo partí hacia Múnich, la capital del estado de Baviera, donde permanecí unos días hospedado en casa de uno de mis amigos íntimos de la facultad. Durante un fin de semana tuvo la oportunidad de conocer a un buen número de los spaniards que habían emigrado a Múnich en busca de mejores oportunidades profesionales, principalmente en la industria de la automoción, muchos de los cuales eran antiguos compañeros de la facultad. Fue una oportunidad de conocer a nuevas personas, nuevos lugares y de abrir mi mente. Conocí la vida nocturna de la ciudad y quedé sorprendido al ver por las calles, restaurantes e incluso en las discotecas, un buen número de gente ataviada con el tradicional traje tirolés de la región. También estuvimos dando un largo paseo en bici durante el que vimos los lugares más emblemáticos de la ciudad de los monjes hasta la noche.

Era lunes y con ello finalizaba la primera etapa de mi viaje. A las 7 de la mañana cogería un tren hacia Salzburgo, en el cual empezaría verdaderamente una de las más curiosas y mejores experiencias de mi vida. Tras dejar mi equipaje en la estación de tren, fui al centro de la ciudad y pasé unas seis horas visitando las numerosas iglesias y los lugares típicos de la ciudad de Mozart, fotografiando aquello que me parecía curioso y dejándome llevar por el instinto para recorrer las callejuelas de aquel lugar encantado. Pocas veces me había sentido tan libre como en aquel momento. Tras comer un pedazo de carne con pan y mostaza que compré en una parada callejera, volví a la estación de tren a recoger mi equipaje, pues mi objetivo era pasar la noche en Hallstatt, un pequeño pueblo a orillas de un lago en el distrito montañoso de Salzkammergut.

Cogí un autobús en Salzburgo hacia Bad Ischl, un pequeño pueblo desde el cual podría coger el único tren que llevaba a Hallstatt. Durante el trayecto, no quité la vista de la ventana, pues cruzamos la región de los lagos austríaca. Uno de los paisajes más bonitos que mis ojos han podido contemplar.

Pese a que Bad Ischl era sólo un lugar de paso en mi itinerario, el lugar me pareció encantador y decidí esperar al siguiente tren para llegar a Hallstatt, lo cual me daba un margen de una hora para visitar el pueblo. Se trataba de un lugar tan poco turístico que apenas pude entenderme con los lugareños cuando les pregunté en inglés cómo volver a la estación, y la única forma de hacerme entender fue repetir la palabra bahnhof varias veces, la cual significa estación en alemán. Me indicaron mediante señas y con una actitud muy dispuesta esta vez. Cuando uno viaja se da cuenta de que hay un lenguaje universal que va más allá de las palabras.

viajar solo

Una vez llegué a Hallstatt quedé sorprendido por la tranquilidad que se respiraba en el lugar. Sin duda Hallstatt fue el corazón de mi viaje. Pasé allí dos noches y tuve tiempo de explorar bien el pueblo, el cual está lleno de rincones mágicos, incluso una curiosa capilla en la que se encuentran apiladas cientos de calaveras de difuntos lugareños, cada una de las cuales están pintadas con motivos decorativos, así como la fecha de nacimiento y defunción de sus propietarios. Lo que más recuerdo de ese lugar era la paz, la tranquilidad y el silencio. Era un contraste brutal para una persona acostumbrada al bullicio de Barcelona. No era como el silencio de otras poblaciones rurales en las que he estado. Era un silencio imperturbable y profundo. Algo que relajaba el alma. Pasé mucho rato sentado mirando el lago y  las montañas que nos rodeaban. Y reflexioné acerca de muchos asuntos personales. Acerca de mí mismo, lo que había sido mi vida hasta ese momento y lo que iba a ser a partir de entonces. Y, por supuesto, acerca de mis relaciones.

Al día siguiente, fui de excursión a otro pueblo a orillas del mismo lago, llamado Obertraun, desde el cual se podían tomar varios funiculares para visitar varios puntos de interés de aquellas montañas: unas cuevas de hielo y un mirador impresionante llamado Five Fingers, una especie de plataforma metálica suspendida en el vacío, a lo alto de la montaña, que emulaba la forma de una mano. Fue muy divertido interactuar con la gente de allí y, pese a llevar ya un par de días sin más compañía que la de interlocutores ocasionales, a los cuales me dirigía para preguntar cosas como el horario de los autobuses o cómo llegar a cierto lugar, no me sentí solo en ningún momento.

Tras pasar otra noche en Hallstatt, abandoné aquel lugar apartado del mundo y me dirigí de nuevo al bullicio de la gran ciudad: Viena y, posteriormente, Budapest. En ambas ciudades realicé largos paseos, acompañado de mis pensamientos, en los que pude ver los monumentales edificios iluminados y el ambiente nocturno de la ciudad. Incluso visité un balneario de Budapest, algo típico de esa ciudad, y me pegué un gran atracón de comida típica húngara acompañada de un buen litro de cerveza.

Durante mis desplazamientos en tren a lo largo de todo el viaje, principalmente el RailJet que conecta Múnich con Budapest y pasa por Salzburgo y Viena, creí que una buena lectura para ese momento de mi vida era un libro en el que se hablara de cosas importantes de la vida. Elegí una recopilación de reflexiones de Bruce Lee, llamada Pensamientos Extraordinarios. Desde ese momento, me volví un gran admirador de su persona, puesto que a pesar de ser más conocido como artista marcial y estrella de cine, creo que ante todo ese hombre fue un gran filósofo.

Mi vuelo de regreso aterrizó en Barcelona a las 3.30h de la madrugada. Tuve que coger un taxi para regresar a casa, puesto que a esa hora no hay transporte público que conecte el aeropuerto con la ciudad. Quizás algún bus nocturno al que no tenía muchas ganas de esperar. Recuerdo que hablé con el taxista durante mucho rato. Era de Venezuela, o quizás algún otro país de latinoamérica. Me preguntó de dónde venía y le hablé de mi viaje.

Recuerdo que sentí una extraña mezcla de dos cosas: orgullo y nostalgia.

Éste os puede haber resultado un post atípico para un blog en el que se habla de cómo superar una ruptura. Sin embargo, pienso que hay un importante mensaje en él implícito: no necesitas a nadie más que a ti mismo para escribir otro importante capítulo en tu vida. Hay muchas cosas que puedes hacer a partir de ahora y que te harán crecer. No esperes a conocer a otra persona para rehacer tu vida. Empieza a rehacerla desde el minuto uno.

Hagas lo que hagas, estés con quién estés, nunca dejes de cuidar el lado espiritual de tu persona.

¿Estás preparado para el cambio?

#ex novio viajero#Feliz sin mi ex#Superar ruptura#turismo para solteros#viajar solo

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Comments

  1. jose carlos
    diciembre 3, 2016 - 8:15 pm

    buenas mi ex novia me dejo hace cuatro meses. Ni le rogué ni nada la deje ir a leer sus articulo me dejo diciéndome que me necesitaba echarme de menos . la semana de antes estuvo en málaga y dice que no me echo de menos. al mes me felicita por mi cumple le respondo gracias y me dice que te lo pases super bien y paso de ella. a los dos meses mando a un amigo a por mi cosas y no quiso dárselas y tuve que ir yo. me da mis cosas dos besos y me fui no la deje ni hablar iva super arregla para salir 1 min con gafas de sol y todo. 15 días después me que se esta muriendo su abuela le doy ánimos a ella y su familia no se murio su abuela. y me dice que esta sola que no sabe que hacer con su vida que esta fatal lee desee lo mejor en su vida y pase todo esto por wassap. a los 15 días se echa novio y lleva un mes. su novio vive a 300 km es una relación rebote su nuebo novio es todo lo contrario ami rubio y macarra espero su respuesta gracias. tiene 19 años.

    • NeverSurrender

      NeverSurrender
      diciembre 3, 2016 - 11:35 pm

      Qué tal si le aplicas contacto 0?

  2. crochetamor
    abril 11, 2015 - 4:31 pm

    hola y para las mujeres dejadas por su pareja ?? donde hay consejos?

    • Don Maravilloso

      Don Maravilloso
      abril 11, 2015 - 5:25 pm

      Puedes encontrarlos en el foro, hay una sección para ex novias 😉

Bienvenido a este blog tan maravilloso. Acuérdate de ser conciso y escribir bien para facilitar mi lectura y no hagas abreviaciones tipo mensaje de texto

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